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Transportes Diego Bouvier
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Dos mundos, dos pasiones
El doctor Vicente César Bouvier es un transportista que sale de lo común:
desde muy chico, corrió en varias categorías del automovilismo nacional, también fue ciclista
y -ya adulto-, cursó la carrera de abogacía. ¡Todo mientras recorría el
país al volante de su camión!
Desde pequeño, Vicente César Bouvier estuvo ligado al transporte. Su padre,
Vicente Benjamín, fue chofer de una distribuidora de materiales en la ciudad
de Santa Fe. En 1965, logró comprar su primer camión usado para repartir
bebidas. Más tarde, comenzó a hacer viajes de larga distancia y en 1971
alcanzó su primer 0 kilómetro. De chico, Vicente César acompañó a su papá en
muchos de sus recorridos y a los 18, cuando la edad se lo permitió, se sentó
al volante del camión de la familia.
A mediados de febrero de 1984, pasada una medianoche, volvía del Chaco
acarreando sorgo en un flete que le había llevado diez días. Cuando pasó por
la localidad de Recreo, a unos 20 kilómetros de su hogar, fue demorado por
un control caminero de la policía provincial. El motivo de la detención fue,
que en el viaje de regreso, se le había roto una luz del camión y, debido al
horario, no tenía dónde repararla. Para la los uniformados la ecuación era
simple: o pagaba la multa o se quedaba en el lugar hasta el amanecer, cuando
podría volver a su casa para encontrarse con su esposa y sus tres hijos.
Para defender lo que en ese momento consideró correcto, Bouvier eligió la
última opción.
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La decisión
A partir de ese día, y después de meditarlo con su familia, se
inscribió en la sede santafesina de la Universidad Nacional del Litoral, para seguir la
carrera de Derecho. En cada viaje que hacía llevaba libros y un banquito, y
aprovechaba las paradas de carga y descarga para estudiar a la sombra de
algún árbol. Sólo dejaba de manejar su unidad, durante los meses que debía
rendir las asignaturas de cursada obligatoria. Cinco años más tarde, a los
30, ya tenía bajo el brazo el título de abogado. Gracias al trabajo
de sus progenitores y a su esfuerzo personal, Vicente César se convirtió en el
primer profesional de su familia.
En la actualidad, sus hijos, Diego Leandro (24), Martín Nicolás (23) y Pablo
Sebastián (19), son quienes hoy presiden la empresa, y también siguen
carreras terciarias. Bouvier reparte el tiempo entre su estudio jurídico y
la empresa de transporte. Por supuesto, cada tanto se hace un tiempo para
conducir alguno de los siete Scania que posee la firma, llamada Transporte
Diego Bouvier.
"A diferencia de otros colegas de derecho que veranean en zonas balnearias,
prefiero manejar alguno de los Scania: preparo el equipo de mate y realizo
un viajecito al Norte. Me regocija enormemente y recuerdo rutas transitadas
con un lindo pasado". Sus tres descendientes, también suelen conducir los
camiones y hasta su esposa lo hace: "es una familia muy ligada al
transporte", puntualizó.
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Actividades
La empresa transporta harina, fideos, aceite, bebidas y otros alimentos
hacia el Norte, sobre todo al Chaco, Formosa, Corrientes, Salta y Jujuy. De
regreso a Santa Fe traen principalmente cereales. Además, llegan a Buenos
Aires y Córdoba.
Vicente Cesar relató que "el paso empresarial más importante que dio la
familia fue incursionar en la marca Scania". Eso sucedió en 1994, cuando
vendieron dos camiones de menor potencia que tenían, para cumplir su sueño.
Al poco tiempo, se despojaron de otro tractor chico que les quedaba y
comenzaron a funcionar sólo con el de la marca sueca. Bouvier recordó que
"prácticamente se hacía el mismo trabajo de esos tres camiones chicos con el
Scania 113, lo que brindó una economía de costos muy marcada, por ejemplo,
en la reducción del número de cubiertas, repuestos y combustible". Ese
camión tiene hoy más de un millón de kilómetros y aún no le tocaron el
motor, la caja, el diferencial ni debieron repararle los frenos.
Entre las unidades que tienen, cinco son de la
Serie 4. El doctor Bouvier,
además de ser un apasionado de los fierros, conoce al detalle los adelantos
técnicos que se esconden en el motor de los camiones. Explicó que como
beneficios directos de esas innovaciones surgen el "gran torque que se
obtiene a bajas revoluciones, la seguridad del sistema de inyección, el
consumo y el servicio que tiene Scania en cualquier parte del país y al
instante". Además, resaltó que "es un vehículo muy noble que no pierde
ningún día de trabajo en el año".
Para tener sus rodados en perfecto estado, realizan todo el mantenimiento en
el concesionario Gonar Automotores de Santa Fe. Según
Bouvier, "tiene un
servicio excelente, muy buena atención al cliente, brindan la posibilidad de
adquirir repuestos a cualquier hora, incluso, los fines de semana, y el
taller mecánico es digno de recomendarlo".
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Una vida sobre ruedas
En el estudio jurídico de Bouvier resalta una vitrina repleta de trofeos y
medallas. Es que Vicente Cesar practicó automovilismo infantil desde los
cuatro años. Comenzó corriendo en una categoría de kartings a pedal
carrozados como monoplazas, para la escudería del Club Atlético Unión, de
Santa Fe. En su primer año como piloto, obtuvo el subcampeonato argentino.
Más adelante, el club adquirió diez coches con motor y caja de dos
velocidades, y creó una categoría automovilística que circulaba por
distintos circuitos de la provincia. Cuando tenía 12 años, obtuvo, en la
última fecha del calendario, el título de esa competición y, el mismo día,
la copa de karting a pedal, donde aún competía.
Por cuestiones económicas tuvo que abandonar el automovilismo. Pero no se
quedó sentado: practicó ciclismo, deporte en el cual obtuvo 108 trofeos y
casi 50 medallas. Después, se dedicó a terminar el secundario, donde siguió
"corriendo": cuando terminó cuarto año, rindió quinto libre entre diciembre
y marzo.
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La vida por el transporte
Además de sus labores como empresario y letrado, Vicente Cesar Bouvier (46)
preside la Federación Argentina de Transporte Automotor de Cargas (Fatac),
una entidad que tiene delegaciones en todo el interior de la Provincia de
Santa Fe. Esta agrupación reúne, en su mayoría, a pequeños y medianos
transportistas de ese distrito.
Fiel a su filosofía de no resignarse, le mostró a Kilómetro los recortes
periodísticos que guarda y que relatan las variadas acciones que llevaron
adelante, desde la federación, él y sus colegas, para defender la actividad
que los apasiona: el transporte.
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